Lecce Fashion Weekend 8
El majestuoso olivo centenario, los muretes de piedra seca, el viejo trullo, las amapolas típicas de su Tierra: Apulia.
Un hilo conductor entre su Sur y los colores puros y definidos de Oriente y de África.
Davide ama Oriente, ama África, las etnias, y las funde en un conjunto de colores sensuales, signos y señales de vida en células móviles aparentemente invisibles pero presentes, fuertes señales existenciales de amor y de sensibilidad lineal.
Aspectos artísticos, folclóricos, culturales y paisajísticos que sellan su pertenencia, con culturas de otros países que hoy más que nunca encuentran en la unicidad y singularidad del territorio las condiciones ideales para integrarse y contarse, una experiencia que, en lo más profundo de la conciencia, nos une a todos con ese mundo de fábula y secreto que se encuentra en cada admirable rincón de la tierra.
Las dos minicolecciones que presentó en el LFW son todo eso, dos colecciones frente a frente, una fusión de belleza de tierras lejanas. Davide reivindica con orgullo su pertenencia a su Tierra y ha logrado, con la sensibilidad que lo distingue, encontrar un hilo conductor entre su Sur y la arena del desierto, el perfil de las dunas, los colores puros y definidos de Oriente y de África, tan queridos para él y perceptibles a través de sus creaciones.
Las mismas contaminaciones mágicas son evidentes en los vestidos que Davide diseña para mujeres hiperfemeninas, mujeres suaves, felinas, misteriosas y sensuales que evocan una atmósfera de sofisticada carnalidad que atrapar… pero para contemplar como madonas de otros tiempos. En sus modelos dominan el color y la fantasía; apuesta por el impacto visual, por la belleza y por despertar emociones, prendas «ÚNICAS» y «EXCLUSIVAS» que nunca podrán ser perfectamente idénticas a otras.




