Algunos recuerdos no se desvanecen. Permanecen en silencio y siguen moviéndose dentro de nosotros. De uno de ellos nació, en 2022, la obra Fluttuando: dos peces Betta, los luchadores de colas amplias y veladas, suspendidos en un movimiento que no termina. Este año ese dibujo se ha convertido en una colección de pañuelos de bolsillo.
El recuerdo
El recuerdo es de la infancia. En casa de Davide Cristofaro había un gran acuario, lleno de peces, y él pasaba horas sentado frente al cristal, mirando su belleza y sus colores. Entre todos, el luchador era su preferido: las aletas lo seguían como un velo y cada cambio de dirección era una curva. Esa imagen se quedó, y a ese recuerdo está dedicada la colección. La obra nace de ahí, no de una fotografía: de lo que la memoria había retenido, el color y el movimiento.
El dibujo
El primer trazo es a lápiz: las escamas una a una, las aletas en filamentos, los dos cuerpos que se buscan sin tocarse. Después llegan las tintas, aplicadas a pincel y a rotulador. El rojo coral del primer pez, el azul y el rosa del segundo, y alrededor un fondo de agua donde los colores se persiguen entre luces y sombras, con un grano que recuerda burbujas y refracciones.

La obra se titula Fluttuando: técnica mixta sobre papel, 21 × 30 centímetros, 2022. Es una obra acabada, con vida propia sobre el papel, mucho antes de que nadie pensara en una tela. Forma parte de los dibujos de archivo de Davide Cristofaro que hoy vuelven a vivir en la moda y el diseño.


Del papel al archivo
Para convertirse en seda, un dibujo tiene que pasar por lo digital. No es un paso automático: el escaneado se equilibra color por color hasta que el archivo devuelve exactamente lo que hay en el papel. Luego se construyen las variantes, se ponen en relación unas con otras y se prepara la impresión. En esta fase Fluttuando, de una sola obra, se convierte en una familia de cuatro.

Las muestras de Como
La estampación sobre seda se confía a las sederías de Como. Las primeras muestras llegaron a Martina Franca, en Apulia, donde Davide examinó en persona cada matiz junto al original sobre papel antes de dar luz verde a la producción. La seda devuelve el dibujo con una luz distinta de la del papel: el control sirve para decidir que esa luz es la correcta.

Cuatro variantes
Los pañuelos reproducen el dibujo por entero, sobre twill de seda de 42 × 42 centímetros con los bordes enrollados a mano. Las variantes de color son cuatro: Azul profundo, Morado y Coral, fiel a la obra; Verde lima y Coral, la más luminosa; Tonos arena cálidos, una paleta neutra de arena, beige y marrón; Cromatismos minerales neutros, con grises, verde oliva, azul marino y burdeos en tonos empolvados.

En el bolsillo
Llevados en el bolsillo de la chaqueta, los pañuelos cambian con ella: el lino azul claro con la variante azul y morado, el verde salvia con el verde lima, el arena y el rosa antiguo con las dos paletas neutras. El dibujo es el mismo; es el color el que dialoga con el traje.

La colección se contó paso a paso en nuestras redes sociales, del lápiz a la seda, y está a la venta desde junio de 2026.








