Retrato de Ilaria Goffredo

Ilaria Goffredo

Escritora

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Conocía a Davide Cristofaro “de vista” prácticamente desde hacía años, pues residíamos en la misma calle.

Fue, sin embargo, en la exposición del Festival Internazionale delle Emozioni 2012, organizado por la asociación cultural Artemozioni, donde vi un cuadro que me impresionó profundamente. ¿Os ha ocurrido que, observando una obra de arte, os parezca que ha sido creada expresamente para vosotros, para comunicar algo precisamente a vuestra alma? Pues bien, eso es exactamente lo que hizo el cuadro que tenía delante. Leí el nombre del artista, pero en un primer momento pensé que no lo conocía. Luego, sin embargo, descubrí que se trataba precisamente del muchacho sencillo y amable con el que me había cruzado tantas veces por la calle. La obra en cuestión era esta:

Laure. Ogni giorno felicità

Laure
Ver la obra Laure

Pero el arte de Davide Cristofaro no se detiene en la pintura, que sin embargo abarca de lo sacro a lo profano: él, en efecto, se desenvuelve con innata habilidad en toda creación que tenga que ver con el color, ya sea pintura o creación y coloración de vestidos y tejidos.

Como se recoge en su biografía: «El color me posee, no necesito intentar asirlo. Me posee para siempre, lo siento… El Color y yo somos uno solo…»

Personalmente, siempre he sentido atracción por todo género de forma de arte; me fascina. Creo que cada artista lleva en sí una sensibilidad particular, un modo “distinto” de ver las cosas, una perspectiva respecto a la realidad de todos los días que le hace captar el sentido más allá de la apariencia, trayendo a primer plano lo que de otro modo habría quedado en un rincón, mudo y quieto, pero que en realidad puede emocionar profundamente. Esto es lo que hace Davide Cristofaro: su personalidad artística, justamente definida como “poliédrica”, extrae de lo común lo que es increíble, para regalarlo luego a la humanidad a través de creaciones originales y coloridas, que sin duda permanecen en la memoria. Una suerte de “misión”, pues, la suya, que hace partícipe en primer plano al observador. Incluso los ánimos más serios y racionales sentirán una emoción al acercarse a las obras de Davide Cristofaro. Un talento tan puro y real, fuerte y palpitante, raro en estos tiempos y tan precioso. Un artista poliédrico, precisamente, que tanto tiene que dar, tanto que demostrar, tanto que regalar al mundo.

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